"Mi motivación es nunca decir no puedo"

Por: FUNDAMECO

Mariana Camacho: referente de fortaleza y disciplina

"Nací en 1990, antes de tener 25 semanas de gestación", así inicia el relato de su vida Mariana Camacho, quien es una Promotora de Talento muy querida y admirada en FUNDAMECO. Mariana tiene 27 años, es relacionista internacional, ha hecho ponencias en las Naciones Unidas, estudia inglés como segunda carrera y tiene una discapacidad física.

Nana, como le llaman sus amigos, es la hermana sobreviviente de las trillizas con quienes compartió el vientre de su madre, debido a ello nació con una discapacidad física. "Yo soy creyente y estoy segura de que uno tiene un propósito en la vida; en mi caso sé que, si tengo una voz para defender los derechos humanos, debo hablar en nombre de quienes no la tienen", indica Mariana.

Sin embargo, para llegar a esta conclusión, debió pasar por un proceso largo. Recuerda que, en sus primeros años de vida, especialmente cuando inició la escuela, sentía mucha incomprensión y vivió bullying por parte de algunos de sus compañeros "Yo misma no entendía por qué tenía una discapacidad", relata. Aún con esa realidad, Mariana recuerda que pasó momentos divertidos en la escuela, al lado de sus amigas.

El cambio hacia la etapa del colegio fue complicado, como lo indica ella misma, ya que pasó de una escuela muy pequeña, a un colegio con más de 1200 estudiantes. Sin embargo, con el paso de los años se fue empoderando, e incluso era habitual que diera charlas sobre discapacidad a sus compañeros y profesores.  

"En el cole empezó mi proceso de aceptación, recuerdo que tenía una amiga con retinosis pigmentaria y juntas, al lado de otras amigas, hicimos de esta etapa algo bonito", recuerda Nana.

La discapacidad no me define, es solo una característica más

Mariana cuenta que, además de su fe y su propia fuerza interior, su familia fue un gran apoyo, sus papás, hermanos, abuelos, primos tíos... ¡Todos! "Ellos siempre buscaron una segunda opinión y oportunidades de crecimiento para mí. El soporte de mis papás fue fundamental, yo me operaba en vacaciones y ellos me ayudaban con las terapias físicas, gracias a eso y a mi esfuerzo, nunca perdí un año" dice emocionada.

En el camino, poco a poco me di cuenta de que había otras personas con condiciones de discapacidad que salían adelante siendo felices, escuchar esos testimonios me impactó de manera positiva y me motivó a seguirle probando al mundo de qué soy capaz", cerró Mariana con convicción.

Con este coraje y empuje, Mariana estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional, carrera en la cual se graduó en dos énfasis. Actualmente es fiscal en la Asociación Alianza Latinoamericana de Mujeres con Discapacidad y ha hecho dos ponencias en las Naciones Unidas en Nueva York.

Protección contra la discriminación laboral desde la reforma procesal

Sin duda uno de los cambios más representativos de la Reforma Procesal Laboral que entró a regir en julio pasado, fue el tema de la protección contra la discriminación en el empleo.

Si bien nuestro Código de Trabajo establecía en su artículo 618 cuatro causales de discriminación, la reforma amplía la lista a catorce y deja abierta la posibilidad de que cualquier otra práctica similar, sea entendida también como discriminatoria.

De este modo, desde que la reforma procesal laboral entró en rigor, se entienden como causales de discriminación las siguientes: edad, etnia, sexo, religión, raza, orientación sexual, estado civil, opinión política, ascendencia nacional, origen social, filiación, discapacidad, afiliación sindical, situación económica o cualquier otra forma análoga de discriminación.

Lo anterior implica que ya sea en el proceso de selección y reclutamiento o al valorar un ascenso, así como cuando dentro de la relación laboral existan diferencias no objetivas entre trabajadores que desempeñan un mismo puesto, se abre la posibilidad de que existan prácticas discriminatorias, siendo ese elemento: la objetividad, el que permitirá definir si estamos frente a una discriminación o una situación justificada.

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Yajaira ChungComentario